domingo, 18 de enero de 2009

La esposa del jefe

Estudió lo mismo que yo: Letras Inglesas. Entonces damas y caballeros tienen ahí a una mujer titulada [es decir cursó cuatro años la carrera y aprobó existosamente toda materia necesaria], que además [igual que yo] tiene el TTC [Teacher's training course, que es lo que piden prácticamente en toda escuela para ser maestro de Inglés] y que también tiene el Proficiency [para aquellos que no sepan que es pongamos que uno valida el nivel de Inglés con exámenes de Cambridge, hay unos que son PET y KET, que son basicones, luego sigue el FCE [First Certificate of English o algo así], luego el CAE [Certificate of Advanced English] y al final va el Proficiency, es decir, para pasar el Proficiency hay que ser una verga, pero UNA VERGA]].

Bueno, el chiste era que dicha mujer con una tesis de Literaturta Victoriana [que ¡ah que bonita es la Literatura Victoriana!], con una carrera terminada, con TTC y con Proficiency, ha buscado trabajo y no lo había obtenido, y esa mujer con una tesis de Literatura Victoriana en esta semana fue a una entrevista para ser maestra de Inglés de niños de PRIMERO DE PRIMARIA.
Sí, cuatro años de carrera, una tesis de Literatura Victoriana [Repito las palabras "Literatura Victoriana" porque es bien bonita], quince mil pesos gatsados en el TTC y una nivel de Inglés buenísimo son apenas buenos para obtener una entrevista para ser miss de niños de seis años.

sábado, 17 de enero de 2009

Ja.

A casi todos en el trabajo nos obsequiaron un tulipán rojo.
Quería fotografiarlo cada día para ver como crecía y decrecía, pero no lo hice.
Lo tuve viviendo una semana dentro de una botella de café frío.
El fin de semana me decidí a comprar un florero e hidrogel, por aquello de que se volteara, el agua brotara y todo lo que tuviera en el escritorio sufriera daños.
El lunes volví y el tulipán ya estaba muerto.

jueves, 15 de enero de 2009

cosas de mal gusto que dicen los carteros cuando espían tus cartas ridículas

1

tengo demasiada familia. léase eso como que no recuerdo el cumpleaños de casi nadie, no, de hecho nadie. cuando mi tío más cercano murió, justo cuando entré a la universidad, dejó un legado enorme, tan enorme que, aún repartido entre sus tres hijos, algo me tocó. camisetas hawaianas y chamarras principalmente. y su reloj, o uno de sus relojes, seguro uno de los más sencillos. como sea, desde el 2002 uso el mismo reloj casio al que casi desde el principio no le prende la luz. en negro, de plástico, de manecillas. siempre me ha gustado la idea de tener una cosa de cada cosa: un reloj, un par de tenis, una cartera. no dos. no entiendo a la gente con más de un mail, por decir algo.

2
mi tío era el esposo de la "familia más cercana" que tenía. cuando tu mamá tiene cuatro hermanas, cuentas la cercanía en términos geográficos. la familia de ecatepec, familia lejana, la familia del departamento de a lado, deseable y querida. valga decir esto como una introducción -brevísima- de que es lo más cercano a familia que hay por aquí.
3
navidad, abrir regalos, no muchos por cabeza, de por sí es me consterna un poco. pregunta: ¿qué podría regalarme mi primo, hijo de mi tío, cuyo reloj uso desde hace seis años?
R: un reloj de diez pesos

si yo sufriera más crisis emocionales que mis amigas, pensaría que hay algo de malicioso en ello. pero no, yo veo el futbol los domingos. águilas campeón, mi pronóstico.

lunes, 12 de enero de 2009

Cangrejismo crónico (su cambio, gracias)

Imagina, por ejemplo, que has pasado todo el día en el trabajo, ya entró la noche y ni siquiera has desayundado. Claro: te mueres de hambre. Tienes que comer algo pero, no podría ser de otra forma, descubres que no traes dinero y que todos los que te podrían prestar ya se fueron. Hurgas en las bolsas de tu pantalón, en tu bolsa de mano y en las bolsas de ésta. Al fin, encuentras una moneda de 5 pesos que dice, por ahí donde lleva el año, 2006. Imagina que decides que es tiempo de ir a realizar una transacción al más puro estilo "a qué me alcanza con esto" a la maquinita de comida de la cafetería que está muy lejos en el edificio y, además, huele mal. Vas, escoges un yogurth de esos granulosos que te dan asco, pero bueno, cuesta 4.50, te alcanza, hasta te sobra y al menos comerás. Metes la moneda, picas tu selección y ves cómo nada se mueve dentro. Sin embargo, no te quedas sin respuesta a tu petición: en la pantallita aparece la leyenda "$0.50 su cambio, gracias" y escuchas una moneda caer.

Perfecto, ahora sigues teniendo hambre, ya no tienes dinero útil y una máquina amable acaba de darte las gracias por nada y cambio por robarte.

Imagina entonces que imaginas que resignada tomas la moneda que cayó pensando que ya nada puede ser peor.

Pero claro que puede ser y, por qué no, es peor: recoges la moneda y la sientes más pequeña de lo usual, la miras, es de 20 centavos, y además dice, por ahí donde lleva el año, 2003.

Imagina que no lo imaginas, que en realidad te pasó, como a mí, y qué le voy a hacer: todavía me queda mucho por recorrer para atrás hoy.

domingo, 11 de enero de 2009

De los coches

Cuando uno recibe [o adquiere] un coche después de haber andado un buen rato en transporte público, lo agradece infinitamente. No más ir parado, no más llegar tarde porque no pasa el camión o porque hace parada en la base, no más caminar desde Pabellón Altavista hasta la Facultad. Nada puede ser más bonito hasta que....

Uno que tiene coche y que puede ir sentado toooodo el camino resulta que el camino ya no dura media hora, dura dos horas y media por el tráfico, que uno que camino a la escuela pensaba "Ah que cómoda voy" se está cagando después de hora y media sentada en la misma posición en el asiento acojinado negro porque las piernas ya duelen por no poder moverse y por meter y sacar el clutch [Es en esos momentos en los que envidio a los que manejan automático].

También resulta que cuando uno tiene suerte y puede usar vías rápidas y hace sólo veinte minutos en coche al Servicio social, y uno piensa que las cosas no pueden ir mejor, uno espera una hora y media para poder estacionarse y por eso uno termina tomando la decisión de ir en Metrobús y hacer una hora de camino porque a final de cuentas es más rápido [una hora vs una hora cincuenta en coche tomando en cuenta la estacionada].

Nada bonito, ninguna de las dos opciones es buena. Odio tanto el transporte público como el transporte privado.

sábado, 10 de enero de 2009

Agonía es una palabra muy bonita para lo que realmente se siente padecerla

Situaciones/cosas por las cuales es absurdo esperar una vida:

- Una consulta médica
- Un milagro
- La justicia poética
- Cualquier medio de transporte
- Una persona.

**

Insomnio. 4:00 a.m.
Pensar en la historia de un asesino serial que su única razón para matar es no poder dormir.
No hay bien ni hay mal, sólo sangre y ausencia de sueño.

**



Mantoluz.

martes, 6 de enero de 2009

si tuviera que volver a empezar desde cero y aún así no quisieras casarte conmigo probablemente sería david shrigley en esa vida que acabo de empezar


De las bodas y los hijos

Cuando era niña y adolescente de menos de trece años todo el concepto de la familia heterosexual me las pelaba. Así es, como niña y adolescente de menos de trece años heterosexual la idea de casarme [legal y religiosamente] me parecía una estupidez, es más, cuando era niña y jugaba a la casita, el concepto me parecía tan estúpido que yo siempre engañaba a mi cónyuge [al punto de que mi amiga de la infancia Mavi un día se enojó y me empezó a gritar que siempre que jugábamos yo la engañaba].

Entonces, para mi, el matrimonio aceptado y exigido por toda la sociedad estaba totalmente descartado. Funcionaba igual para los hijos, yo siempre dije no gracias, y veía feo a las señoras que cargaban bebés chillones y todavía más feo a las señoras que cambiaban pañales. También cuando jugaba a la casita y por exceso de niños me tocaba tener hijos, los hijos siempre tenían como diez años [que en ese momento los diez años ya me sonaban a adultez] y yo no tenía que darles leche de mentiritas, ni cambiarle pañales de mentiritas, ni darles dinero de mentiritas, nada, ellos ya eran adultos. Mi negación a tener hijos y una familia así y como la sociedad lo aceptaba y pedía era tal, que cuando entré a secundaria y leí los libros de lo-que-sea-que-se-enseña-en-secundaria-dónde-hablan-de-sexo yo dije A los veintidós años me voy a hacer una histerectomía, y así sin pedos me libraba de los hijos por siempre.

Bueno, eso no es absurdo, eso puede no tener sentido para algunos, pero ni a putazos es absurdo ni irónico. Lo absurdo/irónico de todo es que hoy en día he abandonado la vida heterosexual, hoy en día que tengo una novia que amo más que a nada en el mundo he abandonado la idea de no casarme, porque hoy no me molesta la idea de pasar la vida entera con alguien y de pedirle a alguien que me haga un contrato para afirmarlo. Hoy que estoy de acuerdo con la idea de una boda resulta que el país en el que nací y crecí no me va a dejar ir al registro civil a casarme [Que la sociedad de convivencia es una mamada, no nos hagamos pendejos] y la iglesia en la cual me bautizaron y que controló la escuela a la que fui once años de mi vida tampoco va a dejarme [que sí, puedo no ir a misa, puedo aburrirme en rosarios, bautizos, primera comuniones y demás, pero uno no puede nomás hacer como que las monjas que a uno le metieron la religión a diario hasta hace unos años, no tuvieron ningún efecto en mi, y que las películas que uno ha visto en el cine comercial durante años que siempre terminan en bodas felices, tampoco han tenido efecto alguno en mi].

Y también hoy que no me molesta el tener hijos con quien amo [digo, no hoy hoy, pero en el futuro, y no yo yo, yo sigo sin querer subir veinte kilos y luego que algo que pesa cuatro kilos me salga vaginalmente] biológicamente no puedo hacerlo. Está absurdo no?

Visita mi pueblo

¿Por qué?

Porque la lluvia delalalama enas hasía hasta zapopa, como señala claramente Elvis a continuación:

Bonus de youtube, "ya que andas por ái":

El video en el que una chica dedica una canción de Fernando Delgadillo a Nietzsche, su super hombre, en un slideshow con las fotos más hot del filósofo favorito de los adolescentes de ayer y hoy: Gózalo. O no.

No entiendo lo que me dices. Es que no tienes subtítulos.

lunes, 5 de enero de 2009

Lo absurdo empieza hace año y medio.

Estaba yo armando mi horario escolar 2008-1 [a pesar de que era mediados del 2007] y decidí escoger a M [censurándole por el pánico] como maestro de Historia Literaria IV: Literatura Isabelina. Luego empieza el semestre y descubro que dicho profesor es tan capaz que hace conexiones inimaginables con lo estudiado en dicho semestre.

Al final del semestre uno ve que el hombre es EL profesor, ese que lo sabe todo y por lo tanto uno le teme cabrón a su forma de calificar. Resulta que habrá examen y ensayo. Examen a final de semestre, ensayo para el siete de enero del 2008. Un día antes del examen yo me desvelo haciendo un ensayo para otra materia, causando que me quede dormida y que llegue al examen más cabrón de mi vida hasta ese momento más de media hora tarde. Logro entrar al examen, de pura cagada le atino a la métrica de los poemas y lo demás asumo tenerlo mal, mal porque creo no haberle atinado a ningún autor y porque no había leído mis notitas.

Pasan dos o tres semanas de vacaciones y yo me voy a Pachuca a no hacer nada llevándome mi laptop y mi Norton Anthology para no sentirme tan irresponsable, y ahí, en medio de la nada me doy cuenta de que: Había hecho el peor examen de mi vida, que en ese examen no aspiraba a más de un dos de calificación, así que para pasar tendría que hacer una verguísima de ensayo, de esos ensayos que uno hace con dos semanas de anticipación, porque no sólo necesitaba diez para pasar, necesitaba un diez con el profesor más capaz [y por lo tanto en cuanto calificaciones el que yo creía el más malvado]. Ahí, en Pachuca, en donde hace un frío cabrón y no había tele decido no hacer el ensayo porque sólo tengo dos días y porque la laptop sirve mejor para ver películas que para hacer ensayos.

Pasa un mes más, empieza el semestre 2008-2 y yo, absurdamente después de ese pánico inscribo Historia Literaria IV-2 con el mismo profesor. Y ahí, el primer miércoles de clase descubro que: NO saqué dos, saqué SEIS, y lo absurdo es que pude no haber hecho una verga de trabajo, pude haber hecho un trabajo mediocre y pasar con seis esa materia en lugar de tener un NP.

Pero lo absurdo continúa, acaba el semestre y descubro que ese hombre no sólo es capaz, es quien me enseña lo que más he disfrutado en la escuela y pasó su materia con ocho, el semestre 2009-1 inscribo otra materia con ese hombre y acá viene casi lo más absurdo: que a ese hombre al que le tengo pánico total, al que todos se lo tienen, del que todos hablan en los pasillos a la hora de ¿quién es el más cabrón?, yo le pido que se mi asesor de tesis.

Lo más absurdo de todo es que: Ese hombre cuya materia es la única que tengo reprobada, ese hombre con el que ahora siento la responsabilidad de quedar bien porque le pedí fuera mi asesor de tesis, es el hombre para el que en dos días tengo que entregar otro ensayo que una vez más estoy considerando no entregar [arriesgando así no sólo una calificación más, sino el hecho de que él acepte ser mi asesor después de no entregar nada o de entregar algo bien mediocre].

sábado, 3 de enero de 2009

Como aquel anuncio de "Vallas a donde vayas"



(Grillito sacado de squidoo.com)
(Historia sacada de la realidac)

nunca te golpearía con una cubeta en la cabeza, no sé en qué estás pensando


I

cuando niño pasábamos navidad y año nuevo y cuanta celebración provee dios en casa de la familia de ecatepec

era lindo porque era niño, ya no

ver mi pobre angelito al día siguiente era más o menos de rigor, las peripecias de macaulay culkin (o como se escriba) provocaban los más variados comentarios de mi familia (media familia, descubriría después): risa simple, niño ingenioso

mi madre, en ausencia de un modelo maculino que seguir y de un mejor modelo materno, aprovechaba para hacer notar que ese niño era muy abusado y se las ingeniaba, básicamente, en un nivel en el que la vida real convive con las películas de sábado en la tarde, yo era un retrasado

oh sí


II

una de mis actividades favoritas cuando se acercaba la navidad era poner el árbol, ya no. quedaba un árbol soberbio. no soportaba ver un foco de la extensión fundido. tras interesarme un poco, noté que la caja traía repuestos. mi vida o una fracción significativa de ella se quedó en un sábado, mientras intentaba reemplazar ése foco fundido (lo recuerdo bien, era azul) por uno nuevo. yo tenía, no sé, 9 años. nadie debería permitir que un niño de 9 años cambie focos, peo en mi casa macaulay culkin (o como se escriba) era un role model. hice mil intentos y nada pasaba. yo sabía bien lo que era la piratería aplicada a mis figuras de acción de las tortugas ninja o g.i. joe, es decir, podía reconocer un donatello original de uno chafa, sin embargo, no veía malicia en una extensión de focos navideños. hice un último intento y por fin vi un cambio. se fundieron 22 focos a los lados del foco fundido primigenio. sudé frío. ya no recuerdo lo que es sudar frío en una situación doméstica. aquí tenemos estándares muy permisivos. hice lo que pude, al final, tras muchos dientes tiritantes y manos veloces, logré dejar el saldo en sólo 6 focos fundidos. me sentí alegre


III

ya no pongo el árbol ni ninguna decoración de navidad, ya no le regalo nada a nadie o casi nadie y tengo, no uno, sino tres blogs. puta vida

macaulay culkin, te odio