martes, 27 de enero de 2009

cada vez que envías cadenas de algún tipo alguien en el mundo rabia y tú sigues pensando que es muy chistoso enviar chistes en power point con smileys

"conversación en messenger que no es chistosa pero que si la lees con detenimiento encuentras cosas poéticas más o menos":

> tu letra no me parece mala
> tiene encanto, personalidad
Yo> de niño era más, digamos, libre
> tú o tu letra?
Yo> ambos
> Y qué pasó?
Yo> me empezó a parecer que ya estaba demasiado grande para subirme al cuarto de pelotas del McDonald's y todo se acabó


"cosas que pasan cuando te metes por primera vez con el mundo y tú sólo ibas en calidad de invitado sin hacer plática con nadie":

una vez, de niño, la primera vez que fuí a un McDonald's sólo, o por lo menos sin mi mamá y que yo tenía que ir a hacer las transacciones por mí mismo, abrí la puerta de la zona de juegos, con mi charola en la mano. las puertas, hechas para que cierren automáticamente con una minibomba hidráulica en la parte de arriba, se me cerró de la manera más graciosa y se me cayó mi pepsi. tuve que mirar hacia abajo para ver que en efecto se había ido al carajo mi refresco, a mi alrededor para ver que nadie se iba a molestar en abrirle la puerta a un niño con una charola, y a la zona de pelotas para darme cuenta de que algo se había acabado.


"momentos en los que en verdad en verdad te arrepientes de lo que hiciste aunque en el futuro sabes que si logras recordarlo ya sería una gran ganancia tomando en cuenta tu torpe memoria":

de niño, cuando juntaba tarjetas de basquet y futbol americano, un amigo, atrabancado y despilfarrador (éramos opuestos perfectos) compró un sobre de los caros ($7 nuevos pesos). le salieron, de las 12 tarjetas, como seis jugadorazos, era un golpe de suerte auténtico, casi justicia divina. yo pensé que el mundo era de los que se atrevían y saltaban al lodo. compré tres sobres de un golpe, sólo me salió una de Mark Price, de los Cleveland Cavaliers y nada más. me encerré a llorar en el baño mientras mi amigo me decía si le cambiaba una de mis tarjetas.


"subtítulo demasiado largo y pretencioso como para sostener la atención de cualquiera que sea menos rebuscado que tú y que por supuesto escribe mejor y con más aspectos de la vida real, como decepciones amorosas, ataques de ira y corazones rotos":



"cosas que haces en un lugar privilegiado en el que la verdad es que no quieres estar":

jugar con el cordón de tu sudadera y odiando y viendo el triste futuro de la niña que te acusó de sólo estar jugueteando con tu cordón de la sudadera

-seguro terminó secretaria-


"frase apologética que usas para evitar reclamos de las secretarias que leen este blog":

te deseo, no sé por qué, pero mucho


"frase complicada que usas para que nadie se dé cuenta que usaste la palabra "apologético" sin saber cómo putas usarla":


todos deberían leer a pascal

2 comentarios:

Señor dijo...

Quisiera aplaudir.
Pero no tengo brazos.

Marco dijo...

La anécdota de las tarjetas me pareció muy buena, uno de esos momentos que uno recuerda porque de pronto cree entender algo importante revuelto en algo simple. Algo así.