viernes, 30 de enero de 2009

“Cada quien es libre de ejercer la patología de su preferencia"

(Obviamente las situaciones fueron cambiadas ligeramente para proteger las identidades de las personas, pero en sí, les cuento lo mismo [la discreción de lo ajeno, que le dicen]).

Caso 1.


Persona 1: La vida se burla de mi.
Persona 2: ¿Por qué? ¿Qué te pasó?
Persona 1: Dejé de ver al chico que me atraía locamente, no quiero afectar la bonita relación que tengo con mi novio. Es perder el tiempo con algo pasajero, ya sabes. Hoy ya hasta borré su número celular.
Persona 2: Pues eso está bien, ¿No? Puedes diferenciar algo fugaz y valorar lo que realmente amas.
Persona 1: Pues sí, pero...
Persona 2: ¿?
Persona 1: Hoy descubrí que mi novio se compró el mismo celular que el chico que me gustaba locamente. Y me dice "bonito, eh?"
Persona: 2: Ay. La vida se burla de ti.

**

Caso 2


Persona x: Estoy BIEN mal.
Persona y: ¿Estás mal? ¿Quieres ir con el doctor?
Persona x: No, mal en otro plano.
Persona y: ¿Qué te pasa?
Persona x: Fíjate que le gusto a una persona, tiene ademanes y detalles que me lo demuestran y pues, me llama muchísimo la atención esa persona.
Persona y: ¿Y qué tiene eso de malo?
Persona x: Pues me atrae porque se parece inmensamente a alguien que me ha gustado durante años y que jamás me hará caso.
Persona y: oye... qué enfermo.
Persona x: Estoy BIEN mal.

**

Caso 3:


Persona a: El otro día mi novia me dijo que sólo iba a su casa a acostarme con ella.
Persona b: ¿Neta?
Persona a: Sí. Obvio me ofendí, como si fuera yo qué.
Persona b: ¿Y qué hiciste o qué le dijiste después de que te dijo eso?
Persona a: Pues me enojé y comencé a vestirme...
Persona b: Claaaro...