lunes, 23 de febrero de 2009

De los vicios y las madres

Mi mamá no reconoce abiertamente que fumo, lo sabe, se que lo sabe, sabe que se que lo sabe, pero no se habla ni se alude [?] al respecto.

Primero se enteró [Y se enteró ya de verdad, no como cuando a uno lo cachan fumando a los trece años] la segunda vez que choqué mi coche, estaba yo ahí medio entrada en pánico esperandola en la lateral de Churubusco fumando, asumí vería su camioneta acercándose por la lateral y yo me voltearía daría una última fumada y lanzaría el cigarro sin ser descubierta, era el plan perfecto. Pero ah claro, algo tenía que fallar, y como no les expliqué bien en qué parte estaba, su camioneta iba dentro del tráfico de Churubusco siendo manejada por mi papá y mi mamá se bajó justo frente a la esquina en la que estaba yo parada. Tenía yo el cigarro en la boca cuando la vi, me paralicé. Lo único que pude hacer fue darle una última fumada y tirarlo al piso, mi mamá cruzó la calle y no dijo nada.

Como no dijo nada pensé que ella pensaba que era algo de una vez, que el pánico me había hecho fumar, pero eso cambió cuando fuimos a Mérida. Estábamos desayunando y así de la nada dijo "Uhhhhh, dejé mi encendedor en el cuarto, me prestas el tuyo?" Se lo presté y al final del día me lo devolvió.

Así es mi vida, bueno, ahora fumo en mi recámara por la ventana, y antes entraba después de cinco minutos de apagar el cigarro a preguntarme si estaba fumando y yo lo negaba, ahora no hace nada. Lo sabe, se que lo sabe, y sabe que se que lo sabe, pero nadie dice nada al respecto. Al respecto mi mamá sólo me da sutiles pistas de que lo sabe al

uno)Darme encendedores bonitos
dos) Dejar en mi cuarto cosas como esta:

Ya, se acaba el post para, aunque todos lo sepan, fumar a escondidas.

2 comentarios:

Octopus Queque dijo...

Cuando mi mamá se enteró casi le da a ella la falta de aire que debería faltarme a mi. Me dijo el discurso de siempre y me hizo prometerle que no fumaría. Yo, como buena mujer, no dije nada y pues, ya ve. Sigo fumando pero para no matar a mi madre de un coraje, disimulo. Es sorprendente que llegue a mi casa casi ciega de alcohol que tomé y me diga "no fumaste, o sí?" No ma, oza, qué onda. A veces pienso que ella quisiera más que fuera cocainómana que adicta al cigarro. Pero jamás dejaré el cigarro. JAMAS!
Podrán tomar mi alma, pero no mi cajetilla de lucky strikes (L).

Andrómeda dijo...

Wii, yo también fumo a escondidas de mi mamá, y no porque no sepa, sino porque me genera una infinita incomodidad saber (o suponer) todo el blablabla materno que piensa cuando me ve (o me sabe) fumadora. El otro día escuché el comentario de un capítulo de Friends, cuando los papás de Mónica no saben que vive con Chandler, que por más grande e independiente que seas, cuando te enfrentas a tus papás vuelves a ser un niño a merced de sus juicios. Debe ser eso.